La Directiva Marco del Agua y la realidad europea

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Funte: iAgua

Un artículo publicado recientemente en el portal iAgua por Manuel Suárez, presidente de ADECAGUA, sobre una futura modificación de la Directiva Marco del Agua reflexiona sobre los intereses y necesidades dentro de cada país de la UE.

Es cierto que en Europa hay una diferencia importante entre los países del centro y del norte y los mediterráneos. Los primeros tienen relativa abundancia de masas de agua, con periodos de grandes inundaciones incluidas, los últimos tienen escasez hídrica con épocas recurrentes de sequía.

En materia ambiental y muy especialmente el agua se mezclan fronteras políticas con fenómenos que traspasan toda lógica de organización humana. Debido a eso quizás tendríamos que tener en cuenta esa diversidad europea, cambiando la homogenización de gestión y planificación con una descentralización por áreas según variedad climática.

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Fuente: El País

En el artículo hay quejas ante la preeminencia de los países con abundancia de agua y también la necesidad de defender los intereses del propio país. Ante esto:

Por qué no una nueva Directiva Marco más laxa, adaptable a las necesidades no ya de cada país sino de cada región de características climáticas similares? Por ejemplo, en el caso de España, no es lo mismo el litoral cantábrico que la zona atlántica, la sur o la región mediterránea. La adaptamos des de esta vertiente? Quizás estoy diciendo una barbaridad… alguien en la sala para abrir debate?

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Impresiones de “Barcelona i l’aigua”, de Joan Gaya (I)

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A pesar de no haber llegado a la mitad, Barcelona i l’aigua es un libro con una riqueza de datos exhuberante. Uno tiene que leer atentamente para no perder el hilo de la evolución de la Sociedad General de Aguas de Barceloan (SGAB) y su relación con las diversas administraciones. Del periodo leído hasta ahora, del 1867 al 1979, me ha llamado la atención el rápido crecimiento de la compañía (a base de adquisiciones) hasta llegar a ser monopolio suministrador, las polémicas y dudas legales alrededor de la construcción de la planta de Abrera y el poco interés del Ayuntamiento de Barcelona para gestionar sus propios recursos hídricos.

Por lo leído hasta ahora, no me parece que Barcelona i l’aigua sea un libro para iniciarse en la gestión hídrica urbana pero sí que es una valiosa aportación al conocimiento de la evolución de una empresa en unos tiempos (al menos hasta el 1979) donde las cosas avanzaban con un control mas bien laxo, con el añadido de cierta dejadez de los gobiernos locales.