Impresiones de “Barcelona i l’aigua”, de Joan Gaya (II)

Los capítulos referentes al periodo 1987-2014 de Barcelona i l’aigua entran más en cuestiones políticas y de gestión y no tanto en temas legales, lo cual es de agradecer por el lector no iniciado. En cualquier caso es una época interesante por los que ya lo hemos podido vivir “en directo”, es decir, con la importancia relativa que un niño de 12 años le daba a la gestión hídrica a finales de los 90.

ETAP d'Abrera
ETAP de Abrera

El libro gana en interés con el enfoque más práctico, sobre todo cuando explica con números la garantía de abastecimiento actual en el área metropolitana, la problemática inacabada de la conexión con el Ter o la infrautilización del tubo 2,40 Abrera-Sant Joan Despí.

El traspaso de competencias hidráulicas (plenas en el caso de las Cuencas Internas y compartidas en la del Ebro) a la Generalitat el 1986 es el inicio de un nuevo marco de gestión y relación con dos importantes tipos de usuarios: las comunidades de regantes y el sector eléctrico. Estos retos iniciales suponen la creación de la empresa pública de abastecimiento en alta, ATLL.

Xarxa de connexions d´Aigües Ter Llobregat (ATLL) #antifrau

El tridente Generalitat-Administración Local-Financiación genera uno de los momentos más interesantes del libro, con las tensiones ligadas a los intereses de los partidos para ganar poder en el mundo local y ejercer de contrapartida a la centralización de la gestión hídrica: la Guerra del Agua merece un libro aparte.

La creación de la ACA en 1998 como administración hidráulica única marca el camino emprendido los últimos años en materia de gestión del ciclo integral del agua, así como la obligatoriedad de adaptación a la Directiva Marco de la UE del 2000. En este capítulo también quedan patentes los problemas históricos de financiación de infrastructuras y la evidencia de 2 Cataluñas distintas, la que queda encuadrada dentro de la Conferencia Hidrográfica del Ebro (CHE) y la de las Conques Internas (CCII).

En referencia a la gestión de ATLL, el autor apunta varios errores de tipo fundacional que conducieron a la posterior privatización (2012), destacando que la empresa pública se hiciera cargo de la financiación de la planta de ósmosis inversa de la ETAP de Sant Joan Despí (2007) para cumplir con los límites legales establecidos y que no lo recuperara posteriormente vía tarifa. También hay un párrafo dedicado a explicar los puntos abiertos en la polémica privatización de ATLL, conflicto legal que a estas alturas todavía sigue sin resolverse.

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